jueves, 10 de junio de 2010

Carta de Pepito al niño Jesús


Carta de Pepito al Niño Jesús
“Querido Niñito Jesús:
Me he portado MUY BIEN este año y quiero que, por favor y si es posible, me TRAIGAS una bicicleta nueva.
Atentamente, Pepito”
Coloca la carta debajo del árbol de navidad y ve la figura de la Virgen María, que desde el pesebre lo mira fijamente.
Arrepentido, rompe la carta y escribe nuevamente:

“Querido Niño Jesús CREO que me he portado Bien este año, por favor TRÁEME una bicicleta.
Cordialmente, Pepito.”
Nuevamente se dispone a poner la carta cuando siente la mirada de la Virgen María que lo observa fijamente.
De nuevo rompe la carta y vuelve a escribir:
“Niño Jesús: NO ME HE PORTADO BIEN este año, pero si me traes una bicicleta prometo portarme bien el que viene.
Sin más, Pepito.”
Va con la carta de nuevo al arbolito y otra vez la mirada de la Virgen Maria sobre él, penetrante.
Rompe otra vez el sobre y desesperado agarra la figura de la Virgen Maria , la pone en una bolsa y la mete en un cajón cerrándolo con llave. Vuelve a escribir:
“Jesús: TENGO A TU JEFA. Si quieres volver a verla, deja una bicicleta debajo del árbol.
No des parte a las autoridades. Pepito.”

EL TREN DE PEPITO Pepito jugaba con su tren de miniatura en la sala de su casa, mientras su mamá cocinaba y lo miraba de vez en cuando.. Luego de varias vueltas, el tren llega a la estación terminal y Pepito, actuando como el inspector del tren dice: -¡Estación terminaaaaal!, ¡Todos los hijos de su chingada madre que viajan hasta aquí tomen todas sus chingaderas y se bajan en chinga del tren; bola de pendejos; y los que viajan de vuelta, suban rapidito sus pinches maletas, antes que los agarre a chingadazos!! Al oír esto, su madre -espantada- salió rápidamente de la cocina y le dice a Pepito: -¡Pero qué vocabulario es ese, hijo! ¡Deja inmediatamente tu tren y te me vas a tu recámara ¡Quedas castigado por DOS horas! -Luego de las dos horas den y esta vez dice: Estación terminal, los pasajeros deben descender. A nombre de nuestra empresa les agradecemos haber viajado con nosotros, prefiriendo nuestra hospitalidad. Por favor bajen sus pertenencias y ante cualquier necesidad, por favor soliciten la ayuda de nuestros asistentes. Y quienes viajan de vuelta, por favor tengan la bondad de subir al tren con su equipaje y acomodarse en sus respectivos asientos, que vamos a partir. -Su madre, con una sonrisa, ya más tranquila, sigue cocinando, cuando inmediatamente después, Pepito agrega: Y si algún cabrón hijo de su chingada madre está emputado por las 2 horas de retraso que tenemos, que se pare y le reclame a la pinche vieja que está en la cocina...

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